Autorretratos
🎧 Esta obra tiene audioguía: escúchala en la appDe medio cuerpo, calvo, barbudo y con la mirada de soslayo bajo unas cejas espesas y oblicuas: así se ve Cézanne a sí mismo. El rostro está construido con manchas de naranja, rosa y lila pálido; una sombra azul grisácea se desliza por la mejilla, y el abrigo oscuro contrasta con un fondo dividido en franjas planas y angulosas de verde, ocre y rojo anaranjado.
Fíjate en cómo está aplicada la pintura. Las pinceladas son gruesas, amplias y claramente visibles; no se difuminan, de modo que la frente y la nariz parecen ensambladas a partir de bloques de color separados, en lugar de estar modeladas con suavidad. Lo mismo ocurre detrás de él, donde las paredes y las barras se perciben casi como planos. Cézanne estaba explorando cómo dar solidez a las cosas mediante el color y la pincelada, y aquí puedes ver ese método directamente sobre el lienzo.
La obra es un óleo sobre lienzo, y los registros del museo la describen como un autorretrato, un tema al que Cézanne volvió a lo largo de su carrera. Según esos registros, pasó por varias manos: de un marchante de París a la familia de Jacques Laroche. Se expuso en 1922, 1924, 1952 y 1988, incluida una importante retrospectiva de Cézanne en el Museo de Orsay en 1988.
Paul Cézanne fue un pintor francés postimpresionista fundamental, nacido el 19 de enero de 1839 en Aix-en-Provence. Provenía de una familia adinerada, lo que le permitió la libertad de dedicarse al arte a pesar de las expectativas de su padre de que se uniera al negocio bancario familiar. Sus primeras influencias incluyeron el Romanticismo y el Realismo, pero finalmente forjó un estilo único que enfatizaba la estructura y la forma, sirviendo de puente entre el Impresionismo y el incipiente Cubismo.
El trabajo de Cézanne se caracterizaba por pinceladas repetitivas y un uso distintivo de planos de color, reflejando su profunda conexión con sus temas. Inicialmente recibido con escepticismo y burla, encontró apoyo de otros artistas y algunos coleccionistas perspicaces, lo que llevó a su primera exposición individual en 1895. Su enfoque innovador sentó las bases para el arte moderno, ganándose el título de "el padre de todos nosotros" de maestros posteriores como Picasso y Matisse.
A pesar de una relación tumultuosa con su familia y críticos, la incansable búsqueda de la verdad artística de Cézanne y la renovación de métodos tradicionales consolidaron su lugar en la historia del arte como una figura transformadora cuya legado continúa inspirando. Falleció el 22 de octubre de 1906, dejando un cuerpo de trabajo que influyó profundamente en la trayectoria del arte moderno.
El texto remonta el origen de las manzanas a un regalo de la infancia: cuando Cézanne defendió al joven Émile Zola en el patio de la escuela, Zola se lo agradeció al día siguiente con una cesta de manzanas. A partir de entonces, las manzanas se convirtieron en un motivo recurrente en sus bodegones durante el resto de su carrera.
Henri Gasquet fue compañero de clase de Cézanne en el colegio Saint-Joseph de Aix. Su hijo, el escritor Joachim Gasquet, publicó más tarde, en 1921, un libro sobre Cézanne, que constituye uno de los testimonios sobre la vida del pintor.
