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Caballos árabes peleando en un establo

Caballos árabes peleando en un establo

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Dos caballos, uno alazán y otro tordo rodado, se encabritan y se traban en la esquina inferior izquierda de este establo oscuro y desnudo; los reflejos blancos del tordo son lo más luminoso de la estancia. Fíjate en cómo Delacroix pinta la tela suelta, de tonos azul verdosos, que cuelga del lomo del alazán, y en cómo las mantas de silla y el equipo yacen esparcidos por el suelo, como si la pelea acabara de arrasar el lugar. Esos trazos deshilachados, de aspecto inacabado, son los que hacen que la escena parezca violenta y no posada; las diagonales de los dos cuerpos se estrellan a través del cuadro y llevan la mirada directamente al caos.

La historia que hay detrás se remonta a Marruecos, donde Delacroix presenció en 1832 una pelea real entre sementales y escribió a sus amigos sobre ella, esbozando el momento y señalando que el caballo tordo había pasado la cabeza por debajo del cuello del otro. No terminó el cuadro hasta el 14 de junio de 1860, casi treinta años después. El suceso había ocurrido al aire libre, pero eligió situar la lucha dentro de un establo, una decisión que comprime la acción en un espacio reducido y cerrado. La obra se realizó para el marchante de arte Estienne, quien también había encargado «Caballos saliendo del mar», y ambas suelen considerarse una pareja. El cuadro se vendió en una subasta en París el 12 de febrero de 1872 y, en 1873, John Saulnier lo adquirió en Burdeos.

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Eugène Delacroix, nacido el 26 de abril de 1798 en Charenton-Saint-Maurice, emergió como una figura clave en el movimiento romántico francés. Se desvió de los ideales neoclásicos de sus contemporáneos, como Ingres, inspirándose en los colores vibrantes y las formas dinámicas de Rubens y el Renacimiento veneciano. Sus obras, caracterizadas por temas dramáticos y una pasión por lo exótico, a menudo reflejaron sus viajes en el norte de África y su fascinación por las fuerzas sublimes de la naturaleza, influenciado por figuras literarias como Lord Byron.

La carrera de Delacroix estuvo marcada tanto por el reconocimiento como por la controversia; su primera pintura, "La Barca de Dante", suscitó un debate público pero fue finalmente reconocida por el estado. Sus posteriores obras maestras, incluyendo "La Libertad guiando al pueblo", mostraron su capacidad para mezclar narrativas históricas y contemporáneas, consolidando su estatus como un maestro de la técnica de pincelada expresiva y la teoría del color. Sus técnicas innovadoras sentaron las bases para el Impresionismo e inspiraron el movimiento simbolista.

A pesar de las luchas personales, incluyendo la orfandad temprana y dificultades financieras, el legado de Delacroix perdura. Es celebrado no solo por sus pinturas, sino también por sus litografías y escritos, que revelan su filosofía artística. Como uno de los últimos viejos maestros, su influencia resuena a través de la historia del arte, marcándolo como una piedra angular del Romanticismo y un precursor de los movimientos artísticos modernos. Delacroix falleció el 13 de agosto de 1863, dejando un profundo impacto en el mundo del arte.

El cuadro se realizó para el marchante de arte Estienne, y el material señala que suele considerarse pareja de «Caballos saliendo del mar», obra realizada para el mismo marchante. Sus raíces se remontan a Marruecos, donde Eugène Delacroix presenció una pelea entre sementales, que mencionó en una carta a sus amigos fechada el 8 de febrero de 1832. En una anotación de su diario del 19 de junio de 1854, incluyó este tema entre varias obras de temática marroquí que tenía en mente; sin embargo, el material indica que parece que no empezó a trabajar en él hasta unos dos años después, en 1856. Lo terminó el 14 de junio de 1860. La obra se vendió en París el 12 de febrero de 1872 y, en 1873, John Saulnier la adquirió en Burdeos. Después pasó a manos de Charles Hayem en 1885 y, más tarde, de Isaac de Camondo. Fue donada al Louvre en 1908, se expuso allí en 1911 y se trasladó al Museo de Orsay en 1986.

El lienzo mide 64,5 por 81 centímetros y está pintado al óleo. La descripción del material señala una paleta de marrones terrosos, ocres y tonos oliva, con blanco brillante en el caballo gris y pequeños toques de rojo. La estancia está desnuda, con paredes de superficie fina y pincelada suelta, y un techo con vigas de madera. En la pared izquierda cuelgan prendas rojas y amarillas; en la pared del fondo, junto a una pequeña ventana con postigos, hay sillas de montar y arreos; y en la esquina derecha se apoyan unos largos palos. A la derecha, un hombre con una túnica clara y un gorro blanco levanta el brazo, sosteniendo un palo largo o un látigo; un segundo hombre, vestido de azul oscuro, está sentado en el suelo con un brazo alzado, y un tercero, de rojo, se agacha en la esquina inferior derecha. La pincelada se describe como suelta y visible, con gruesos toques de blanco sobre el caballo gris.

Fue realizada para el marchante de arte Estienne, quien también encargó Caballos saliendo del mar, y ambas obras suelen considerarse una pareja.

John Saulnier lo compró en Burdeos en 1873; desde 1885 perteneció a Charles Hayem y, más tarde, a Isaac de Camondo.

Fue donada al Louvre en 1908 y expuesta allí en 1911; en 1986 se trasladó al Museo de Orsay.

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