Retrato del Cardenal Richelieu
Richelieu aparece de cuerpo entero, casi a tamaño natural, con una capa escarlata de cardenal que se derrama por el suelo en una larga cola pesada. Fíjate en cómo cae la capa: sus pliegues lustrosos atrapan la luz y parecen transmitir el peso del hombre que envuelven. Debajo, una sobrepelliz blanca con bordes de encaje y una pequeña cruz blanca sobre el pecho indican su rango eclesiástico, mientras que la mano que lleva a un costado sostiene un birrete rojo, el objeto que señala su cargo.
Esos detalles son lo esencial. La figura forma una pirámide, ancha en la base y estrecha hacia la cabeza, que da al retrato una sensación de firmeza, mientras la mirada del hombre se dirige directamente al espectador. Richelieu era entonces primer ministro de Luis XIII y se encontraba en la cima de su poder; la pintura se realizó para presentarlo como un hombre sereno e inquebrantable.
La historia de la obra está bastante clara. Probablemente se destinó al Hôtel de Toulouse y, con el tiempo, pasó a manos de Luis II Phélypeaux, marqués de La Vrillière, y después al duque de Penthièvre.
Philippe de Champaigne fue un destacado pintor barroco francés nacido el 26 de mayo de 1602 en Bruselas. Proveniente de un entorno humilde, se formó bajo la tutela de artistas notables antes de mudarse a París en 1621, donde se convirtió en un maestro independiente. Champaigne ganó reconocimiento como el Pintor de la Reina, creando obras significativas para la familia real y las instituciones religiosas. Su estilo evolucionó desde las vibrantes influencias de Rubens hasta un enfoque más austero, caracterizado por la profundidad psicológica de sus sujetos.
Como miembro fundador de la Académie royale de peinture et de sculpture, desempeñó un papel crucial en la configuración del arte francés durante el Ancien Régime. Sus obras notables incluyen retratos de la corte francesa y escenas religiosas, como "Ex-Voto", que refleja su vida personal y sus creencias jansenistas. El legado de Champaigne perdura a través de sus composiciones magistrales y la resonancia emocional de sus pinturas, asegurando su lugar en la historia del arte como una figura clave de la era barroca. Falleció el 12 de agosto de 1674, dejando un rico patrimonio artístico.
El cuadro se pintó probablemente entre 1635 y 1640, y es uno de los veintiún retratos que Philippe de Champaigne hizo del cardenal Richelieu. Probablemente estaba destinado al Hôtel de Toulouse. Más tarde perteneció a Louis II Phélypeaux, marqués de La Vrillière, y después al duque de Penthièvre. En 1793 fue incautado de la colección del duque en el castillo de Anet, y en 1798 ingresó en el Louvre, donde aún se conserva. En algún momento del siglo XIX, al forrar de nuevo el lienzo, se le añadió una franja de 20 cm en la parte superior y de 5 cm a cada lado; así que el cuadro que ves no tiene exactamente el tamaño con el que se pintó originalmente.
El lienzo mide aproximadamente 2,22 por 1,55 metros, así que la figura aparece casi a tamaño natural y parece estar justo delante de ti. La paleta se articula en torno a unos pocos colores intensos: la capa rojo salmón, con sus pliegues brillantes y su cola extendida sobre el suelo de baldosas grises, destaca sobre un cortinaje marrón oscuro, casi negro, con motivos florales en espiral y adornos en forma de nudo. El cuello blanco de la capa, la sobrepelliz con bordes de encaje, las mangas grises con puños de encaje y una prenda azul verdosa pálida en el cuello aportan pequeños toques claros a ese fondo oscuro. El retratado está de perfil en tres cuartos, vuelto hacia la izquierda del espectador, aunque su mirada regresa hacia ti. Tiene la mano levantada con los dedos doblados, mientras que con la mano izquierda, más baja, sostiene el birrete cuadrado rojo. El cabello gris en las sienes, el bigote y la perilla puntiagudos, y un pequeño solideo rojo completan la cabeza. No se ve ninguna inscripción en el cuadro.
La pintura no se realizó para exhibirse públicamente en el sentido habitual: la información disponible indica que probablemente estaba destinada al Hôtel de Toulouse y que más tarde pasó por manos privadas antes de llegar al Louvre.
Sí, fue uno de los miembros fundadores de la Real Academia de Pintura y Escultura, fundada en París en 1648.
