París › Museo del Louvre

Ánfora panatenaica Imagen: Marie-Lan Nguyen

Ánfora panatenaica

Tres corredores desnudos avanzan a la carrera hacia la izquierda por el panel rojo anaranjado de esta ánfora. Sus cuerpos están recortados en siluetas oscuras, y las líneas de los músculos y las barbas aparecen grabadas en negro con una punta. Fíjate bien en la figura de la derecha: cruza las piernas al dar la zancada y extiende un brazo hacia delante, con la mano abierta. Esas líneas incisas y esa mano abierta son rasgos característicos del pintor: así convierte un simple contorno en un cuerpo en movimiento.

El hombro, las asas y la parte inferior del cuerpo conservan el negro brillante, mientras que el cuello luce una franja de palmetas y adornos semejantes a flores de loto sobre fondo anaranjado. Hoy su superficie presenta finas grietas y algunas pérdidas dispersas, pues la vasija fue reconstruida a partir de fragmentos.

El pintor que realizó esta obra solo es conocido hoy como el Pintor de Cleofrades, nombre que le dio el estudioso John Beazley en 1910, a partir de una inscripción en una copa conservada en París. Más tarde, una pelike con el nombre de Epicteto llevó a los estudiosos a rebautizarlo como Epicteto II, pero en 1981 John Boardman demostró que la firma de esa copa era una falsificación moderna, y el pintor volvió al anonimato. Se cree que se formó con el pintor Eutímides y que era hijo del alfarero Amasis. Trabajó en Atenas entre aproximadamente 510 y 470 a. C. El catálogo de Beazley le atribuye directamente unas 113 vasijas, y muchas de sus piezas de gran tamaño se encontraron en Italia, sobre todo en Vulci, lo que sugiere que se fabricaron para la exportación.

El Pintor de Kleofrades fue un pintor anónimo de vasos ateniense, activo aproximadamente entre 510 y 470 a. C., cuya obra se considera una de las más destacadas de la tradición de figuras rojas. El nombre fue acuñado en 1910 por el clasicista John Beazley, a partir de una inscripción de alfarero, «Kleofrades», en una copa que hoy se encuentra en París. Más adelante, una pélice conservada en Berlín llevaba la firma del pintor Epicteto, y durante un tiempo se lo llamó Epicteto II; pero en 1981 John Boardman demostró que esa firma era una falsificación moderna, y el pintor volvió al anonimato. Los especialistas creen que era hijo del alfarero Amasis y discípulo de Eutímides, pues sus obras más tempranas se parecen mucho a las de su maestro. A su vez, formó a varios discípulos, entre ellos el Pintor de Berlín y el Pintor de la Bota.

Su estilo se distinguía por un dibujo firme y figuras vigorosas y bien proporcionadas. Trabajó sobre todo en vasos grandes, especialmente cráteras de cáliz, hidrias, ánforas panatenaicas y ánforas de cuello. La mayoría de los vasos suyos que se conservan se encontraron en Italia, sobre todo en Vulci, en Etruria, lo que sugiere que muchos se fabricaron para la exportación. Sus primeras piezas aún muestran bordes y motivos de figuras negras, que poco a poco dieron paso a la decoración de figuras rojas, hasta que sus obras tardías fueron enteramente de figuras rojas. Se lo reconoce, ante todo, por sus rostros: ojos largos y estrechos, mentones marcados y una forma característica de representar el oído interno. Sus ánforas panatenaicas, algunas de las cuales se entregaban como premios, pueden identificarse por detalles como Pegaso en el escudo de Atenea y la posición de su lanza. A través del Pintor de la Bota y del Pintor de Troilo, su influencia llegó mucho más allá de su propio taller, y así se aseguró un lugar entre los grandes pintores de vasos de la Atenas arcaica tardía.

Sí, a veces utilizaba un fondo blanco, pero solo como técnica secundaria dentro de su obra de figuras negras.

En el museo, ante cualquier obra: hazle una foto y escucha su historia.

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