París › Museo del Louvre

Estatua con forma humana de 'Ain-Ghazal Imagen: ALFGRN · MLWatts · ALFGRN · ALFGRN · ALFGRN

Estatua con forma humana de 'Ain-Ghazal

Su creador trabajó el yeso, moldeándolo sobre un núcleo de asfalto rocoso, y el cuerpo aún conserva las huellas de su larga vida: grietas que recorren los muslos y el torso, pequeños hoyuelos que salpican la superficie y parches de reparaciones posteriores que muestran dónde intervinieron los conservadores.

Fíjate primero en los ojos, si puedes. Son grandes y almendrados, delineados en oscuro, con una pupila más profunda en cada cuenca, y son lo más llamativo de un rostro que, por lo demás, se reduce a un puente nasal y una tenue línea por boca. Los pies también están cuidadosamente marcados: los dedos de ambos pies descalzos están incisos en el yeso. Esas pequeñas líneas sugieren que a su creador le importaba la figura como persona completa, no solo como silueta.

El material, por sí solo, no permite resolver esa cuestión, así que lo que podemos afirmar con seguridad es más limitado: se trata de una figura humana cuidadosamente elaborada, procedente de una comunidad agrícola de alrededor del año 6500 antes de nuestra era, y modelada con una destreza que aún hoy cautiva la mirada.

Fíjate en cómo esta figura se construyó por adición, en vez de tallarse. La superficie cuenta la historia de su elaboración: es áspera e irregular en el torso y los muslos, está salpicada de pequeños hoyuelos y presenta grietas en algunos puntos. Observa el cuello, los hombros y la parte inferior de las piernas, notablemente más lisos, y podrás imaginar cómo cambió el movimiento de la mano de quien la hizo. Los dedos de ambos pies descalzos se marcaron en el yeso blando con líneas incisas, un detalle añadido deliberadamente después de dar forma al volumen principal.

En el museo, ante cualquier obra: hazle una foto y escucha su historia.

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